lunes, 16 de junio de 2014

Las casualidades no existen

Mi vida siguió tal cual, nada había cambiado a pesar de ese fascinante hallazgo en mi localidad.
Al día siguiente, supongo que por algo de culpa de vivir siempre desarreglada, decidí ir a la peluquería. Una vez allí, luego de terminar el tramite de embellecer mi pelo me llega un mensaje vía Facebook. "Creo que te vi..." ¡¡Era él!! "Sí te vi en la esquina, ibas con un nene de uniforme, hasta creo que cruzamos miradas" "Quiero verte, dame tu número".
Nos vimos al día siguiente, por que nunca me gusto planear mucho las cosas pero... ¡que me pongo! Bueno elegí lo más safable de mi placard y salí.
No llegaba, mensaje, no llegaba, mensaje -¿Dónde estás? Yo ya llegué. -Estoy en cinco. Mientras seguía esperándolo dando vueltas por que la imagen patética de esperar a alguien no me gustaba nada. -Ya llego. Me escribió en su ultimo mensaje y yo que había dado vuelta a la manzana, también estaba recién llegando, por segunda vez. Y a punto de cruzar la calle veo en la vereda de enfrente ese mismo rostro que el día anterior me había fascinado. Lo veo pero, esta vez la mirada estaba clavada en mi y una sonrisa nerviosa se le dibujaba en la cara.
<Todo lo sucedido instantes después lo recuerdo con mucha velocidad, supongo efecto de los nervios>
-Hola. -Perdón por la tardanza, estaba con unos amigos.
Fuimos a caminar, dimos muchas vueltas hasta llegar a la plaza, donde nos sentamos a charlar más tranquilos. Yo y mi hermosa timidez que siempre me llevaba a hablar por los codos, por lo cual supongo lo entretuve mucho. Le conté mucho de mi, dentro de lo permitido. Y sentía como me escuchaba y prestaba atención a cada silaba que salía de mi boca. (Nunca antes visto).
Hablamos hasta que oscureció y empezó a hacer frío, él al igual que yo tenía que ir a entrenar. Volvimos a caminar las cuadras anteriormente recorridas para llegar a mi casa, me acompaño hasta la esquina. Tonteamos un rato, diciéndonos cosas graciosas y otras cursis.
-Bueno me voy, se nos hace tarde... Y cuando estoy a punto de girar para irme, me agarra de la bufanda y me lleva hacia él. El beso más lindo y esperado. -Ahora si anda. <Otro beso> -Chau, más tarde te hablo gorda.

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