Él se apareció en una esquina como cualquier película de príncipe azul contemporáneo, dando vuelta mi mundo. Apareció para pisar fuerte y dejar huellas imborrables, apareció para irse caminando girar y gritarme "necesito otro beso de despedida". Apareció y me cambió para bien por que así es el amor, te hace crecer, te renueva mil veces, te llena de armonía.
Y me di cuenta que me enamore cuando al dormir juntos simplemente lo observaba dormir y me sentía en la cima de la felicidad, está acá es real y es mio. El simple hecho de mirar una foto nuestra me llena de paz. Hacerlo reír y sentir su carcajada, el sonido mas hermoso que escuche. Sentirlo respirar agitado en mi oído y no querer separarme de él. Necesitar mas un abrazo que un beso, que llene de besos mi cuerpo, su cuerpo.
Querer dejarlo todo para simplemente usar mi tiempo con él, viajar con el, cumplir mis sueños con el.
Eso siento y miedo también, por no saber como salir de este estado, como olvidarlo como no sufrir si marcó desde mi alma hasta los lados mas ocultos de mi cuerpo. Lo miro y lo odio por su cobardía hacia el amor, es un plástico frió, duro e impermeable. Un odioso plástico cruel al que amo...
