1- Nunca se detuvieron a pensar ¿En qué momento cambié? ¿Desde cuándo actúo de este modo? ¿En qué me convertí? ¿Cómo era antes? Y.. ¿cómo soportaba ser el/la de antes?
Esto es lo que últimamente ronda por mi cabeza. Desde ya no soy la misma de hace un año atrás (apareció el famoso "click"), me mantuve muchos años siendo de la manera, un muy particular. Toda mi vida fui una chica tímida (al extremo), sumisa, callada casi como una ameba, por lo cual nunca fui de tener cantidad de amigos, siempre fui cariñosa, respetuosa, temerosa, con baja, bajísima autoestima. No sé, era algo o alguien completamente distinto a lo que soy ahora.
Digamos que ya en los últimos años de secundaria comencé a abrirme un poco más hacia mis compañeros (después del viaje de egresados), de todos modos ya no era el cactus de antes.. no tan al extremo. Pero me seguía faltando algo de locura, eso que le da chispa a la vida. Eso que te hacer vivir y no me refiero al simple e inconciente hecho de respirar o bombear sangre, si no que estoy hablando de gozar. Disfrutar cada instante y sentirlo único. VIVIR de verdad (leer textos anteriores). Tenía algún que otro golpecito de euforia, pero eran demasiado distanciados uno del otro y para ser sincera, nada especial. Todo muy común y aburrido para mi gusto, de más.
Acostumbrada a la monotonía de los días ¿Viste cuando salís a la calle desarreglada por que "total no hay nadie interesante"? Bueno *BEEP* error. Nunca sabes con que te podes encontrar... en mi caso fue salir a buscar a mi hermano a la salida del colegio. Mi atuendo invernal no era nada especial (¿quién se viste bien para recorrer dos cuadras de distancia?): jeans gastados, botitas grises, pullover grande de lana, rostro con apenas un poco de máscara de pestañas y en cuanto al pelo, bueno dejemoslo hasta ahí. Nada que resalte, nada. Y caminando de vuelta con mi hermano por la calle principal, vi a lo lejos un chico fuera de lo normal (teniendo en cuenta que es pueblo chico nos conocemos todos) tanto que al mirarlo el resto se me volvió borroso, era él viniendo hacía mi y yo sin saber como disimular el encanto. Justo ahí mi autoestima volvió a atacar impidiendo que mantenga la mirada en él cuando paso por mi lado, corrí la mirada por que.. quién se iba a fijar en una crotísima piba como yo. Obviamente el resto del camino fui auto - insultándome por no haberme arreglado aunque sea el peinado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario